La de-construcción de lo doméstico

Llega el día en que el espacio que nos cobija se vuelve limitado y depende de cuan porosa su frontera fue creada y el coraje que tengamos para abrirnos paso. El orden de lo conocido busca ser alterado y reconocido en otra dimensión.
El color nos seduce hacia el cambio, somos inducidos por las graduaciones cromáticas y su sensual materialidad . Si bien el pasaje es algo serio hay alegría en el devenir. Victoria nos cobija en la misma transformación, no se trata de control, más bien de moderación de la misma fuerza, no hacer uso de la violencia, ni llegar a destruir, mas bien desarmar y desmantelar las piezas como lo hace una maga. De-construir lo conocido ofrece resistencia, pero las pinturas nos hacen incursionar en el espacio nuevo sin mostrarnos la incomodidad de lo que tendremos que dejar atrás , nuestros apegos al nido.
En el intervalo de un parpadeo, mientras no vemos, como si hubiéramos sido parte de un hechizo, atravesamos. Durante la transición hay total dinamismo. Las secuencias se congelan mientras los objetos se vuelven monumentales avanzando hacia uno, ampliando la escala de nuestro deseo.
Nada parece estar donde estuvo antes, ni reconoce su pertenencia. Cada objeto esta buscando un nuevo lugar y su re-significación con respecto a las otras partes volviéndose magnéticos interrogantes en cómo encontrar nuevos equilibrios a futuro y cómo ampliar nuestro espacialidad sin construir fronteras. Cómo buscar el reverso y la simultaneidad de las cualidades, el cuidado en lo abierto, estar dentro mientras estamos afuera, ser el mismo techo que protege , siendo quien sube a ver el cielo y se habita como un dios cada día.


Carmen Sojo